Todavía recuerdo con mucha claridad el primer día que fui a trabajar al terminal portuario de Chimbote, definitivamente quedé impresionado con la cantidad de harina de pescado que se llevaba en las 4 bodegas de un solo barco, era el año 1995 y los embarques de harina de pescado eran aún muy frecuentes (3 a 4 barcos por mes con una capacidad de 15 y hasta 20 mil toneladas) Han transcurrido casi 15 años desde aquel primer día, mi concepción sobre la exportación harinera y el orgullo que muchos chimbotanos sentíamos de ser o haber sido el primer puerto pesquero del mundo, se fundaba en nuestro inmenso desconocimiento de la realidad en el cual nos encontrábamos en aquellos años. Nadie fue capaz, que yo recuerde, de pararse y decir que ser proveedores de materia prima no nos conduciría al desarrollo, ni mucho menos nos sacaría de la pobreza.
El tiempo como siempre, maestro tirano, pero sabio, nos ha enseñado que enarbolar el titulo mundial de primer productor de materias primas no nos conducirá al éxito como nación desarrollada.
Si nuestra tesis está en un error, cómo creen que se pueda justificar que gran parte de la producción harinera vaya a parar como alimento de las granjas marinas de las grandes productoras de salmón al sur del continente.
Mientras tanto nosotros los chimbotanos tenemos que pagar el precio de ver como nuestra bahía ha sido convertida en una gran cloaca.
Parece que nosotros los peruanos tenemos una infinita capacidad (si no la queremos llamar estupidez) para cometer los mismos errores que la historia nos ha mostrado. Primero fue el guano, el caucho, la harina de pescado y ahora es la minería y el gas de nuestra selva. Existe una gran diferencia entre ser productor de materia prima y ser trasformador de las materias primas en productos terminados mediante tecnología de punta.
En la actualidad algunos chimbotanos creen o les hacen creer que la modernidad ha llegado a Chimbote porque ahora tienen un supermercado o porque se instalen megacentros comerciales, nada está más alejado de la realidad.
El seguir patrones de consumo y de endeudamiento de países desarrollados no nos convierte en una nación prospera.
Recuerden que los países del primer mundo no cuentan con la diversidad biológica y la inmensa cantidad de recursos con la que sí contamos nosotros, ellos no se tienen que preocupar por la deforestación, la depredación de su mar o la contaminación de sus ríos por la minería mal desarrollada, ni mucho menos por su patrimonio genético de flora y fauna. En consecuencia tenemos que dar un giro de 360 ¿grados y dejar de pensar que el "canon minero" nos sacará de postración como región ¿Queremos acaso volver a poner nuestras esperanzas como productores de materias primas? ¿Vamos a trasladar nuestras esperanzas de desarrollo del mar a las cordilleras? Muchos de nosotros no sabemos nada sobre reservas netas de minerales o de capacidad de endeudamiento financiero.
Pero lo que sí sabemos es que si en un hogar se consumen todos los recursos de la semana en un solo día, mañana habrá serios problemas cuando nuestros hijos pidan comer. ¿Que sucederá cuando dentro de 10 años ya no haya minerales en nuestra cordillera? Es momento de planificar y elaborar líneas maestras de desarrollo, planes de desarrollo estratégico, aplicando estos instrumentos a nuestra realidad como región y dejar de pensar que el ser productores de materia prima es la cura a todos nuestros males sociales. Si no miremos el pasado.
sábado, 8 de marzo de 2008
¡Debemos seguir siendo proveedores de materia prima!
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